INVENTARIOS DE LA ANTIGUA BOTICA DEL MONASTERIO CISTERCIENSE DE SOBRADO (A CORUÑA): MEMORIA DE UN PATRIMONIO DESAPARECIDO
La asistencia sanitaria es una actividad que, monasterios como el de Sobrado, desarrollaron durante siglos para atender las necesidades de sus propias comunidades, así como las de las poblaciones de su entorno, peregrinos y transeúntes. Ofrecemos en este artículo algunos datos interesantes y originales que complementan nuestro anterior artículo que, sobre la botica de Sobrado, se puede consultar en este mismo blog y que, a su vez, publicamos en el año 2014 en la revista Cuadernos de Estudios Gallegos, (Vol. LXI, n.º 127, enero-diciembre 2014). En esta ocasión presentamos un documento, quizá inédito, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de España, como es el Inventario de los efectos que fueron hallados en el cuarto de la botica de Sobrado tras la desamortización de Mendizábal, el año 1836. Se trata, por tanto, de un documento que describe pormenorizadamente el contenido, tanto material como farmacológico de aquella pieza, ofreciendo, además, la tasación económica de todos los elementos descritos en el inventario. Por desgracia, nada de aquello se ha conservado y, en la actualidad, no disponemos de ninguna pieza original de aquel conjunto que llegó a estar formado por cientos de tarros, botes y orzas de vidrio y cerámica talaverana.
Healthcare is an activity that monasteries like Sobrado provided for centuries to meet the needs of their own communities, as well as those of the surrounding populations, pilgrims, and travelers. In this article, we offer some interesting and original information that complements our previous article on the Sobrado pharmacy, which can be found on this same blog and was originally published in 2014 in the journal Cuadernos de Estudios Gallegos (Vol. LXI, No. 127, January-December 2014). On this occasion, we present a document, perhaps previously unpublished, held in the National Historical Archive of Spain: the inventory of items found in the pharmacy room of Sobrado following the Mendizábal confiscation of church property in 1836. This document meticulously describes the contents, both material and pharmaceutical, of that room, and also provides an economic valuation of all the items listed in the inventory. Unfortunately, none of it has survived, and we currently have no original pieces from that collection, which once consisted of hundreds of jars, cans, and earthenware vessels made of glass and Talavera pottery.
Una estantería nueva de madera de cerezo, con sus cajones y alacenas, en medio, un escaparate con una virgen de busto, como también una mesa de madera para el despacho, de igual madera de hechura del escritorio, con dos alacenas, tasado uno y otro en 800 rr. . Redomas de vidrio de Castilla(2), su número de ciento cincuenta y cuatro, a razón de real y medio cada una, importe doscientos treinta y un rr. . Ramilleteros(3) de id, en número de ciento doce, a medio real cada uno, asciende a cincuenta y seis rr. . Botes pequeños de id, su número, ciento catorce, a medio real hacen cincuenta y siete rr. . Tarros y orzas de Talavera(4) y vidrio, su número ciento noventa y seis, tasados en masa o juntos en 120 rr. - Emplastos(5): . Estomaticón(6), seis libras, a seis R. libra, hacen 36 rr. Más treinta y ocho libras de diferentes emplastos metálicos que por su inutilidad y bien de la salud deben arrojarse, 000 rr. . Litargirio(7), media arroba, su valor treinta rr. . Sándalo rojo(8), media libra, su valor tres rr. . Raiz de Altea(9), media arroba, su valor treinta rr. . Flor de malta(10), tres libras, en nueve rr. . Tres libras de flor de violeta(11) tasadas en doce rr. . Nitro(12), una arroba, a setenta rr. . Quina de Santa Fé(13), una arroba, en ciento veinte rr. . Albayalde(14), seis libras, en quince rr. . Incienso ordinario(15), una arroba en ciento veinte rr. . Sal catártica(16), una arroba, en treinta y seis rr. . Antimonio(17), una arroba, treinta y seis rr . Gomorresinas(18) y algunos otros preparados que observo de buen uso, por sus pequeñas cantidades las valoro en doscientos rr. . Ungüentos, aceites, jarabes, mieles y otros diferentes medicamentos que, por lo viejo, están enteramente destruidos, deben hasta no sacarse a la venta. . Resina blanca(19), dos arrobas, su tasa, cincuenta rr. . Id. negra(20), una arroba, en dieciséis rr. . Una arroba de treventina(21), en treinta y seis rr. Suman estas partidas en una … 1983 rr.
Más enseres de la Botica: . Un almirez(22) grande, de bronce, con su mano correspondiente, tasado en ciento setenta rr… 170 rr. . Tres id. de metal, pequeños, a doce rr cada uno … 36 rr. . Un id. de madera, con su mano de madera, en dieciséis … 16 rr. . Dos id. de vidrio, con su mano de id. a doce rr cada uno, hacen veinticuatro rr … 24 rr. . Una balanza(23) vieja, su valor cuatro rr … 4 rr . Dos manos de pesas, una de dos libras y una de libra, incompletas, tasados a veinticuatro rr -24 rr. . Otros pesos de granatario(24), también incompletos, con su balanza, en ocho rr … 8 . Dos medidas de metal, fijas, de una arroba y media onza, en cuatro rr … 4 . Una caceta de metal(25), su cabida, una libra, a seis rr … 6 . Dos despumaderas(26) de id. de hechura de caceta, en ocho rr … 8 . Seis perolas de cobre y latón, viejas, a ocho rr cada una hacen cuarenta y ocho … 48 . Ocho cazos pequeños, de cobre, viejos, en dieciséis rr … 16 . Una alquitara(27) pequeña y otra, aun más pequeña, de cobre, bastante usadas, ambas en 100 rr- 100 . Un brasero de cobre con su caja de madera, a veinte rr … 20 . Otro de mano, con su palita, en seis rr … 6 . Una romana(28) de fierro, en dieciséis rr … 16 . Siete espátulas de id. muy viejas, en dos rr … 2 . Una cuchara de metal, en dos rr … 2 . Dos embudos de vidrio, en dos rr … 2 Suma = 2495 rrs
Cuyos efectos, tenidos en la mayor escrupularidad, ascienden a la cantidad de dos mil cuatrocientos noventa y cinco rr. Sobrado, septiembre, 10 de 1836. Vicente Villar; Juan J. Martín; fr. Luis Bernárdez. Es copia.(1)“Regulación”: es el proceso de tasación, inventario y valoración oficial cuando la botica pasó a manos del Estado, previa a su venta en pública subasta. Era un inventario detallado de los bienes de la botica (medicamentos, recipientes, instrumentos, libros, mobiliario, etc) para el cual se procedía a su tasación y se estipulaban las condiciones de venta sobre la base de un precio mínimo para la subasta. Permitía, también, segregar los bienes vendibles de aquellos que debían conservarse, aunque pocos son los objetos conservado, y servía, en último término, como prueba legal del proceso, en caso de ulteriores reclamaciones.
(2)Las “Redomas” son recipientes de vidrio, grueso y resistente, generalmente esféricas y de cuello largo y estrecho. Estaban fabricadas con vidrio soplado por vidrierías españolas para contener diferentes líquidos, como aguas, aceites y alcoholes.
(3)Los “Ramilleteros” eran un tipo de recipientes para contener pequeños conjuntos de plantas, de pequeño tamaño y aspecto de jarrón en cuyo interior se guardaban plantas para obtener esencias, como menta, romero, lavanda, etc.
(4)Las “Orzas” son recipientes grandes, de forma ovalada, de cerámica vidriada utilizados para la conservación de líquidos en grandes cantidades o sustancias semisólidas a granel.
(5)Los “Emplastos” son preparaciones medicinales semisólidas o casi adhesivas para aplicación externa sobre la piel, obtenidos por combinación de sustancias grasas con polvos medicinales y aceites esenciales, formando una masa maleable y adhesiva.
(6)El emplasto de “Estomaticón” fue muy habitual en las boticas de los siglos XVII y XVIII. Incluía en su composición cera, resinas, incienso y otras sustancias para componer una masa densa que se aplicaba sobre aquellas zonas doloridas, gracias a sus propiedades calmantes y antiespasmódicas.
(7)El “Litargirio”, u óxido de plomo se obtenía como subproducto de la fundición de plomo y plata, siendo utilizado en forma de emplasto para tratamiento de úlceras y otras afecciones cutáneas.
(8)El “Sándalo rojo” es una madera procedente de la India y utilizada, en forma de polvo, como como colorante y astringente suave como parte de algunos emplastos.
(9)La Althaea officinalis o malvavisco es una hierba perenne de la cual se utiliza la raíz desecada por sus propiedades demulcentes para aliviar la irritación de mucosas en tratamiento de la tos o irritación de garganta.
(10)Hace referencia a la Malva sylvestris o malva común, planta herbácea de la cual se usa la flor desecada por sus propiedades emolientes y demulcentes en trastornos respiratorios y digestivos, en forma de jarabe o emplasto.
(11)Se trata de la flor de Violeta odorata, o violeta dulce, planta perenne con propiedades emolientes, demulcentes, diuréticas y laxantes, utilizada en forma de jarabes o tisanas.
(12)Normalmente hace referencia al “Nitrato potásico” o salitre, polvo cristalino, blanco, muy soluble en agua, utilizado como diurético y afecciones bronquiales en forma de jarabes y aguas medicinales. Mezclado con ácidos, produce efervescencia, propiedad utilizada en tratamiento de digestiones pesadas.
(13)La “Quina de Santa Fe” es la corteza de la Quina, procedente de un árbol de la especie Cinchona, cuyo contenido en quinina lo hacía útil en tratamiento de la malaria, en forma de infusiones o en polvo.
(14)Se trata de un carbonato básico de plomo, polvo blanco insoluble en agua, formando parte de preparaciones tópicas para patologías de la piel, como irritaciones cutáneas y erupciones.
(15)Se trata de una resina aromática procedente de un árbol de la especie Boswellia muy habitual para la elaboración de emplastos y pomadas en tratamiento de problemas dermatológicos y cicatrices. Al quemarlo desprende un humo utilizado en fumigaciones de estancias y locales cerrados.
(16)Es una sal que, disuelta en agua, es usada como purgante o laxante para depurar el organismo.
(17)Se utilizó por sus propiedades eméticas, provocando el vómito y como purgante, favoreciendo la limpieza y vaciamiento intestinal y, al exterior, en forma de ungüentos, emplastos y pomadas en trastornos dermatológicos, aunque siempre se conocieron los riesgos de su manipulación y uso.
(18)Las “Gomorresinas” son sustancias vegetales que combinan gomas y resinas extraídas de especies como el Aloe o la Asa fétida, por sus propiedades expectorantes y dermatológicas.
(19)La “Resina blanca” hace referencia a una resina vegetal, blanquecina, utilizada como materia prima por sus propiedades emolientes y purgantes en forma de emplastos y ungüentos, como la “resina de Jalapa”.
(20)La “Resina negra” es similar a la anterior pero más viscosa, siendo utilizada por sus propiedades estimulantes digestivas, tónicas y purgantes.
(21)Hace referencia a la Trebintina o Trementina, una resina volátil procedente de los pinos y presente en el aguarrás, obtenida por destilación al vapor y con propiedades antisépticas en emplastos, ungüentos o en forma líquida.
(22)El “Almirez” es un tipo de mortero, de bronce o latón, utilizado para triturar y pulverizar sustancias medicinales.
(23)Interesante la presencia de este objeto, fundamental para la calibración y ajuste de las dosis. Solían pesar en granos, dracmas, onzas y libras y, ya en aquella época, podían ser piezas de gran precisión y belleza.
(24)Se trata de pequeños pesos calibrados, utilizados con la propia balanza para la pesa de polvos o partículas de pequeño porte. Normalmente eran de bronce o latón.
(25)La “Caceta de metal” era un recipiente para conservar, mezclar o medir sustancias líquidas. Tenían forma de vaso, de metal, cobre o bronce y eran de uso diario y habitual en la manipulación de los componentes terapéuticos.
(26)“Despumadera” o “Espumadera” es una pieza utilizada para retirar impurezas durante el proceso de elaboración de medicamentos líquidos. Su aspecto es similar al de una cuchara, cuya superficie contiene agujeros para filtrar.
(27)La “Alquitara” es el principal elemento destilatorio de la botica, utilizada para extraer principios activos de las plantas. Es un alambique de cobre, de pequeño tamaño, formado por un recipiente para ebullición del líquido a destilar, un tubo de condensación y un recipiente recolector, muy utilizado en las boticas a partir del siglo XVI la obtención de quintaesencias alquímicas o, en el caso de una botica como la de Sobrado, para la obtención de medicamentos de naturaleza química, en forma de tinturas y esencias, por destilación de diferentes plantas medicinales.
(28)Se trata de un elemento de pesaje utilizado desde muy antiguo por su sencillez y eficacia. Es una balanza formada por un brazo graduado, un gancho o plantillo de carga y una pesa móvil o contrapeso que se desliza por la barra para indicar el peso exacto del objeto.
(29)Sebastián ORDÓÑEZ FERNÁNDEZ, “Desde las ruinas: monasterio de Santa María de Sobrado” en Monjes y monasterios españoles: arte, arquitectura, restauraciones, iconografía, música, hospitales y enfermerías, medicina, farmacia, mecenazgo, estudiantes. Actas del Simposium, San Lorenzo del Escorial, Servicio de publicaciones, 1995, págs. 1099 – 1121.
Una interesante descripción de aquella oficina que las leyes desamortizadoras hicieron desaparecer en aras a un reparto de la riqueza que, en líneas generales solo pasó de unas manos a otras, sin que la nación se beneficiase de ello. Por contra, vemos en este caso un interesante conjunto de piezas, (154 redomas, 112 frascos, 114 botes de vidrio y casi 200 tarros y orzas de Talavera) que se esfumaron de nuestro patrimonio histórico, científico y cultural. Queremos creer que alguna de estas piezas se conserva de forma privada en algún punto de nuestra geografía y, sobre esa idea, dejaremos la puerta abierta a la posibilidad de su recuperación.
¿Es posible retroceder en el tiempo para comprobar cual era el estado de aquella oficina en las décadas previas a la desamortización? Por suerte disponemos de la documentación original de la época que nos describe el estado de la pieza de la botica en sendos momentos del primer cuarto del siglo XIX. Una primera descripción de aquella botica proviene del año 1803 y, posteriormente, tenemos la descripción que se realizó en 1821, en el momento de la exclaustración del trienio liberal (1821- 1823) y, por último, el inventario que acabamos de ver, realizado en 1836.
La primera referencia es la de fechada en los años 1803-04 y se conserva en el Archivo del Reino de Galicia, (Leg. 45104/1) y en ella se describen las características del local de la botica y, como novedad, la denominada “casa del jardín”, una construcción que existía (actualmente no quedan restos de ella) a la vera de la Vía Sacra, tras pasar bajo el arco del edificio monástico, a mano derecha del caminante y, separada, por tanto, del propio edificio. El texto dice así:
Por estar esta oficina derruida y faltosa de las medicinas necesarias, se dio el santo hábito a fr. Antonino, para Boticario y se le trajo a coste y porte desde Segovia, por lo que se le abonaron al maragato que lo trajo 580 rr. Por pronta providencia, se recurrió a la Coruña y Santiago, de donde se trajeron los géneros necesarios para poner la Botica corriente, los que importaron 6890 rr. El porte de dichos géneros importó 450 rr. Se le dieron a fr. Antonino, de la cillerería, para el consumo de la Botica 4 a. (arrobas) de aceite en distintas ocasiones, que costaron 360 rr. Tres a. (arrobas) y media de azúcar que costaron 350 rr, veinte libras de cera, 300 rr., una libra de canela de Holanda, 60 rr. Seis libras de almendra, 30 rr. Quatro onzas de azafrán, 80 rr. Fue necesario componer las herramientas de la Botica, que había de algún servicio, lo que importó 50 rr. Además, se compraron dos cazos de azofar, por 36 rr, tres peroles de azofar, por 114 rr, un perol grande cobre, por 140 rr, cinco quartas de estameña y dos baras de bayeta para coladores, por 50 rr. Una farmacopea, 34 rr, una carga de carbón, 18 rr. Se hizo la prensa nueva, excepto el uso y se cargó la viga que corresponde encima, en lo que se ocupó un cantero y en blanquear la antebotica y alcoba del mancebo, quatro días, por lo que se le dieron 24 rr a dos carpinteros, que se ocuparon en hacer la prensa y asentarla, cinco días; se les dieron 60 rr. Al herrero, por el barrote de hierro que hizo para dar vuelta a la prensa, por cinco llaves para cajones y puerta de la rebotica y por una cerradura de la puerta de afuera, 70 rr. A dos carpinteros, por componer el fallado de la alcoba del Mancebo, 36 rr. Se retejó y compuso la caseta del jardín, en lo que se emplearon dos canteros, un sirviente y quatro carpinteros seis días y se pusieron las puertas del jardín y caseta, por lo que devengaron 240 rr. Se levantó la cerca del jardín, que estaba casi arruinada, desde el estanque viejo hasta dar la vuelta a la puerta y caseta, en lo que se ocuparon quatro canteros y dos sirvientes, quince días, por lo que devengaron 480 rr.
Por este documento sabemos que, a principios del siglo XIX, el local estaba casi arruinado y que la comunidad no disponía de monje capacitado, legalmente, para el ejercicio de la profesión; además, ninguna otra abadía pudo enviarlo para salvar esta situación. Entendemos, también, que se incorporó un seglar al frente de la botica, pero como este cargo lo debía ocupar un monje, se le otorgó el hábito a su llegada a Sobrado. Conocemos, también, que una remesa de medicamentos, o drogas para confeccionarlos, fue adquirida en las ciudades de Coruña y Santiago, lo cual acarreó un coste económico enorme, superior a lo ocasionado por la reconstrucción completa del local y huerto.
Dato interesante es la adquisición de una Farmacopea, de la cual no se especifica el nombre, aunque suponemos que podría tratarse de la tercera edición de la Farmacopea Hispana, (1803), una obra de tenencia habitual en las boticas de la época.
Llama la atención el hecho de no aparecer citada en el texto una partida destinada a la adquisición de un nuevo botamen, teniendo en cuenta que, el estado arruinado de la botica, hace suponer la desaparición de parte del conjunto de tarros, orzas, botes y anaqueles, que por su naturaleza, son las primeras piezas en desaparecer. Todo ello evidencia el lamentable estado de esta oficina.
La siguiente descripción de la botica la ofrece, en 21 de noviembre de 1821, el Inventario gubernamental de los muebles semovientes que se hallaron en el Monasterio de Santa María de Sobrado, en virtud de las órdenes superiores comunicadas al efecto(29), que cita los enseres localizados por los funcionarios gubernamentales en el momento de la exclaustración. Al describir el cuarto de botica el documento refiere lo siguiente:
Esta oficina se halla compuesta de botes de Talavera y vidrio, redomas, frascos para esencias y tinturas de todas clases, cajas de hierbas, espátulas de hierro y madera, una almofia o taza de estaño para las medidas, dos tacitas de metal, todos los pesos y medidas necesarios, dos almireces de mano, otro grande de pilón y está surtida de todas las medicinas precisas, según lo expone el P. boticario, fr. Anselmo de la Fuente, quien exhibió una porción de recetas pertenecientes al monasterio y unas diez más de afuera de él, asegurando que eran éstas incobrables. Una cómoda pequeña y nuevo escritorio en donde se hallaron unas frioleras pertenecientes a la botica, la cual se halla aprobada a últimos de septiembre o principios de octubre próximo pasado, como así lo expone también el P. boticario.
Podemos suponer que la relación de piezas y medicamentos descritos es fruto de la adquisición que, sin duda, la comunidad se vio obligada a hacer con posterioridad al año 1803, ante la ruina que presentaba aquella botica. Esta nueva descripción refiere la existencia de piezas que volveremos a ver quince años después, en el inventario de 1836; entre otras piezas, se citan los botes de Talavera y vidrio, las redomas, los frascos para esencias (denominados como “ramilletes” en el inventario de 1836), las tinturas de todas clases, las espátulas metálicas, las tacitas de metal (denominadas como “cacetas de metal” en el inventario de 1836), las pesas, medidas y, por supuesto, los almireces.
Es una lástima que todo ese material se perdiera tras la desamortización porque, como hemos visto en el inventario de 1836, los botes de Talavera, las orzas y los botes de vidrio se contaban por cientos. Es posible que los tarros talaveranos ostentasen en el frente el escudo monástico de Sobrado, (un león rampante y la banda de Borgoña cruzando en diagonal).
¿Habrá pasado a manos privadas? Dejemos la puerta abierta a una posible recuperación en el futuro…
Sin duda, en tamaño e importancia podemos considerar a Sobrado como uno de los principales monasterios de Galicia, tras el benedictino de San Martín Pinario en Santiago y a la par que el, también, cisterciense de Oseira.
La actividad farmacéutica en este monasterio es, por tanto, una evidencia en el transcurso de los siglos XVII, XVIII y XIX y, por ello, estaría justificada la existencia de un museo-botica que recrease la importante labor que, sin duda, se llevó a cabo desde aquella botica en toda la comarca. Como farmacéutico e historiador de la Ciencia continuaremos trabajando para conservar la memoria de aquellos monjes-boticarios.




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